Valencia es una ciudad perfecta para todo tipo de vacaciones: playa, museos y visitas culturales, gastronomía, compras y/o fiesta. Cada uno puede encontrar su propia forma de visitar la ciudad a su propio ritmo.
Aquí tienes el itinerario perfecto para no dejarte nada importante en tres días en Valencia.
DÍA 1: CENTRO HISTÓRICO, SABORES Y RAÍCES
Empieza la mañana en las Torres de Serranos, una de las antiguas puertas de la muralla medieval con vistas espectaculares. De allí, puedes caminar por las calles hacia la Plaza de la Virgen y la Plaza de la Reina para visitar la Catedral de Valencia.
Después, va a la Plaza del Ayuntamiento, el corazón de la ciudad, rodeada de edificios históricos como el propio ayuntamiento y el Palacio de Correos. Desde ahí, camina hasta el Mercado Central, una joya modernista con puestos de todo tipo. Es una parada obligatoria, aunque solo sea para curiosear. Justo al lado te espera la Lonja de la Seda, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Para comer: entra en el Barrio del Carmen, donde encontrarás tabernas tradicionales y opciones más modernas mezcladas en las mismas calles. También puedes probar la mejor Horchata en la Ciutat Vella a Santa Catalina.
Por la tarde: piérdete sin rumbo por el Carmen, es la mejor forma de descubrir sus galerías de arte, tiendas vintage y rincones con historia.
DÍA 2: ARQUITECTURA FUTURISTA, MAR Y ATARDECER
El segundo día cambia completamente de registro. Dirígete a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el complejo diseñado por Santiago Calatrava y Félix Candela que incluye el Museo de las Ciencias, el Hemisfèric y el Oceanogràfic, el acuario más grande de Europa. Puedes visitar los tres espacios o elegir solo el que más te llame la atención (las entradas se venden por separado o combinadas).
Para llegar hasta allí, aprovecha para recorrer parte del Jardín del Turia, el antiguo cauce del río convertido en un parque de 9 km que atraviesa la ciudad de punta a punta, en bici.
Por la tarde: pon rumbo a la Playa de la Malvarrosa, perfecta para relajarte, darte un baño o pasear por el paseo marítimo.
Para cenar: la zona del puerto y la playa es el lugar clásico para probar una auténtica paella valenciana frente al mar, como el restaurante La Pepica.
DÍA 3: RUZAFA, L’ALBUFERA Y EL LADO MÁS LOCAL
Para el último día, dos opciones que se pueden combinar: la mañana en el barrio de Ruzafa, el más de moda de la ciudad, y la tarde en la Albufera.
Ruzafa mezcla mercado tradicional, galerías de arte y una oferta gastronómica enorme. Pasea por sus calles, entra en el Mercado de Ruzafa y aprovecha para un brunch o un café en alguna de sus terrazas.
Para comer: Ruzafa tiene una escena gastronómica muy variada, desde cocina de autor hasta opciones más informales y económicas con menús desde 15€. Uno de los mejores restaurantes para degustar la cocina típica española, La Faca de Ruzafa.
Por la tarde: escápate a la Albufera, el gran lago junto al mar rodeado de arrozales, Parque Natural y cuna de la paella valenciana. Un paseo en barca tradicional por el lago al atardecer es una de esas experiencias que no se olvidan.
Para cenar: el pueblo de El Palmar, a orillas de la Albufera, es famoso por sus restaurantes de arroz tradicionales.
CONSEJO EXTRA
Si te sobra algo de tiempo o energía, muévete en bici o Valenbisi para conectar los diferentes puntos del itinerario sin depender del transporte público.
Valencia es una ciudad ideal para recorrer en bicicleta gracias a su terreno llano y a sus carriles bici. ¡No te arrepentirás!
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