El despoblamiento debido a la expulsión de los moriscos no influyó demasiado en la ciudad de Valencia ya que la mayoría de ellos vivían en el campo y en núcleos de población pequeños, pero si surgió una complicación financiera producida por esta expulsión, ya que los moriscos cambiaron por oro y joyas todas las monedas conseguidas por las ventas de sus bienes, incluso las falsas que ellos mismos habían acuñado y esto provocó la caída bursátil de la Taula de Canvis de Valencia. La burguesía se encontraba arruinada.


Con el recobramiento del gobierno de la ciudad comienza a rehacerse la burguesía, se plantan muchos árboles en la orilla del río, se acaban las obras de la pescadería y se instala una fuente con surtidor en el mercado, en 1675 en el solar de la Morería se instala la Casa de la Misericordia y se renueva la industria textil con la adopción de técnicas flamencas e italianas. En 1704 el Padre Tosca delineó el plano de la ciudad, que se convierte en el primero hecho con detalle y en el que se distinguen las barriadas antiguas y las más modernas.


En 1700 muere Carlos II sin hijos y deja escrito en su testamento que su heredero será Felipe de Borbón, nieto de Luis XIV, mientras que el emperador austriaco Leopoldo nombra rey de España a su hijo, el archiduque Carlos de Austria de quien los valencianos eran partidarios. Pero el 25 de Abril de 1707 los partidarios del archiduque fueron derrotados en la Batalla de Almansa y los Jurados de Valencia acordaron la rendición. El 29 de junio, Felipe V decretaba la abolición de los Fueros Valencianos.

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